El estado de inocencia es aquel en el que se encuentra cualquiera, tu y yo incluidos, asta que se demuestre lo contrario.
-Algo hemos avanzado Santiago, antes no era así-
-Ninguna necesidad había ni poderse haber llevado a cabo se habría-
-No me negara, de todos modos, que parece mejor y mas justo así-
-si todo funcionara como debiera, querido compañero, entonces no lo dudaría-
Entonces, ya aclarado que es la inocencia y que es ser inocente, que lo somos sin hacer nada. ¿Cómo se deja de serlo? Se supone, o soy yo quien lo quiere suponer, que en arreglo a unas leyes “justas” que han sido quebrantadas se pierde, una vez demostrado que realmente fue la ley quebrantada, el estado de inocencia para pasar al de culpable.
-Y antes de ser culpable o seguir siendo inocente, antes del juicio, ¿Qué es lo que se es? ¿Presunto culpable o presunto inocente?- pregunte levantando una ceja y mirando al viejo Santiago.
-Siguiendo el hilo de tus ideas te digo que cualquiera de los dos estados estará justificado, dependerá del estado de ánimo. De todas formas seguro que se es pecador, todos lo son-
-No me venga con esas- proteste – ¿No podemos dejar el tema un rato?-
-Hasta que tu quieras lo dejare. Pero no se me vaya a perder usted, buen lacayo, en los detalles. Centrese en lo importante.-
Si es la Ley la que marcara el veredicto, suponiendo que la Ley se aplica correctamente -Algo que ni paso, ni pasa, ni pasara- murmuro Santiago entre dientes. Queda entonces expuesto que la Ley es la que decide, pero la Ley fue concebida por los hombres… esos que son y quieren seguir siendo inocentes. ¿Entonces la ley esta para cumplirla? Parece que si, pero su principal virtud y su primera razón de ser debe ser estar bien hecha, no ser bien aplicada.
-Bienvenido al planeta Utopía, como el primer protocolo, el que no servia para nada-
-Me vendrán bien unas vacaciones, creo que piensan que soy racista, no entienden que era el signo de los tiempos- Diciendo esto Don Santiago se tumbo en la hamaca con el gorro de paja ocultando el sol sobre su cara y suspiro.
-Algo hemos avanzado Santiago, antes no era así-
-Ninguna necesidad había ni poderse haber llevado a cabo se habría-
-No me negara, de todos modos, que parece mejor y mas justo así-
-si todo funcionara como debiera, querido compañero, entonces no lo dudaría-
Entonces, ya aclarado que es la inocencia y que es ser inocente, que lo somos sin hacer nada. ¿Cómo se deja de serlo? Se supone, o soy yo quien lo quiere suponer, que en arreglo a unas leyes “justas” que han sido quebrantadas se pierde, una vez demostrado que realmente fue la ley quebrantada, el estado de inocencia para pasar al de culpable.
-Y antes de ser culpable o seguir siendo inocente, antes del juicio, ¿Qué es lo que se es? ¿Presunto culpable o presunto inocente?- pregunte levantando una ceja y mirando al viejo Santiago.
-Siguiendo el hilo de tus ideas te digo que cualquiera de los dos estados estará justificado, dependerá del estado de ánimo. De todas formas seguro que se es pecador, todos lo son-
-No me venga con esas- proteste – ¿No podemos dejar el tema un rato?-
-Hasta que tu quieras lo dejare. Pero no se me vaya a perder usted, buen lacayo, en los detalles. Centrese en lo importante.-
Si es la Ley la que marcara el veredicto, suponiendo que la Ley se aplica correctamente -Algo que ni paso, ni pasa, ni pasara- murmuro Santiago entre dientes. Queda entonces expuesto que la Ley es la que decide, pero la Ley fue concebida por los hombres… esos que son y quieren seguir siendo inocentes. ¿Entonces la ley esta para cumplirla? Parece que si, pero su principal virtud y su primera razón de ser debe ser estar bien hecha, no ser bien aplicada.
-Bienvenido al planeta Utopía, como el primer protocolo, el que no servia para nada-
-Me vendrán bien unas vacaciones, creo que piensan que soy racista, no entienden que era el signo de los tiempos- Diciendo esto Don Santiago se tumbo en la hamaca con el gorro de paja ocultando el sol sobre su cara y suspiro.


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