Monday, January 02, 2006

Lo que mas me gusta de que pasen los años son las cosas buenas que no cambian. Las buenas costumbres que permanecen inalterables a pesar de cambiar en la fecha el número que indica el año. Se que esto no va a ser para siempre, pero tampoco me da pena, pues si no terminara nunca lo echaría de menos, y una de las cosas de las que mas nos enamoramos es del recuerdo.

El tiempo, al que le hemos puesto nombre y apellidos, ya hace algo mas de dos días que comenzó a devorar el año que acabamos de celebrar que ha empezado, y yo igual que ayer e vuelto a disfrutar de un buen café con una mejor compañía. En la mesa de siempre, al lado de la ventana de siempre, con la misma calle de siempre tras de ella iluminada por la luz pobre del melancólico cielo de mi pueblo en invierno. Siempre he pensado que le debo un montón de líneas al café, por que nunca es solo un café, así que no se extrañen si se convierte en una constante en mis… digamos por ejemplo artículos de opinión.

Lo que nunca e entendido es lo de los posos del café, ¿se dice así?, y que pasa, ¿Qué hay gente que los sabe utilizar para predecir el futuro? ¡Pero que coño! Si no creo en Dios, ¿voy a creer en la puta magia? ¿En la “adivinación”? que pasa, ¿Qué en las estrellas esta escrito mi futuro? Va hombre va, yo no me creo esas cosas. Ojala ustedes si, porque debe ser bonito… por mi parte prefiero seguir apreciando las pequeñas cosas de cada día, por ejemplo, un café en buena compañía, de todos modos cuando algo acaba suele ser el principio perfecto.

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