Saturday, February 04, 2006

El extraño relato del cuadro que quiso pintarse solo

Una clara noche de invierno, mientras el viento abatía hojas secas, y las estrellas relucían como diminutas perlas grisáceas, una luz rompía la calle en tonos rojos y verdes. Una ventana dejaba entrever, a través de su temblorosa cortina, un joven pintor, de mano firme y gran determinación. Aquel joven había decidido pintar un cuadro, un enorme lienzo blanco, perfecto inmaculado, había decidido dedicar cada minuto de su tiempo a idearlo, componerlo, y pintarlo. Una vez empezada la primera pincelada no había vuelta atrás, tenia muy claro que hacer y como hacerlo, y el joven empezó a pintar. Cada día le dedicaba muchas horas, algunos días con mucho animo y amor, otros días el cuadro no lucia como al joven pintor le gustaría y quedaba un poco en desanimo pero era su cuadro, debía seguir pintando. Pincelada, tras pincelada, en poco tiempo el cuadro fue cogiendo forma, se fue definiendo en colores, texturas y sombras, y poco a poco se iba vislumbrando la intención del pintor. Conforme crecía en detalle, el cuadro era cada vez mas difícil de pintar, había que medir muy bien los trazos, la cantidad de pintura, había que prever la absorción de la tela y el contraste, no se podía usar siempre el mismo pincel, había que saber que pincel utilizar y cuando, y el pintor veía que podía conseguirlo, lo que había esperado tanto tiempo, empezaba a fraguar, sus ideas empezaban a poderse ver entre matices de rojos y azules y verdes. La gente que visitaba al pintor quedaba asombrado de su obra, te esta quedando muy bonito, decían algunos, otros lo miraban con indiferencia, otros con asombro, podría haber pintado cualquier cosa con tan buenas pinturas, opinaban y el cuadro permanecía ahí, medio acabado. El joven pintor, orgulloso de los comentarios, ya no trabajaba tanto como antes, rara vez le lanzaba alguna pincelada, tan solo le quitaba el polvo de vez en cuando. Fue pasando el tiempo, primaveras, veranos, inviernos y un día como cualquier otro el joven pintor vio algo que le confundió, algo había cambiado en su obra, pero realmente no sabia si había sido bajo su mano o no, así q no le dio mayor importancia. Pasados algunos días, en una noche sin luna, y sin estrellas algo empezó a corretear por el lienzo del pintor, líneas sublimes que rasgaban toda estructura, recorrían el cuadro a derecha e izquierda colores vivos en zonas oscuras y líneas negras rayaban el detalle sepultándolo bajo extrañas formas y figuras. A la mañana siguiente, el joven pintor se levanto como de costumbre, y salio de casa sin siquiera posar su ojo en el lienzo. Al atardecer cuando volvió cansado a casa, la luz de las farolas penetraban en la habitación iluminando al cuadro en tonos amarillentos y el pintor pudo observar con horror la desfiguración de su trabajo. Que podía haber pasado para que este se encontrara en este estado? Como era posible? Debía rehacerlo. Cogió sus pinturas y cual dialogo empezó a pintar, pinto y pinto, estuvo días noches, y cada mañana se encontraban nuevos matices, nuevas líneas y figuras que el pintor no había realizado. Varias visitas recibió, en aquel tiempo, y la gente ya no hacia comentario alguno sobre el cuadro, ya no opinaban en su presencia, y el joven pintor sabia que la gente advertía los cambios, sabia las criticas, y lo que la gente pensaba, pero no iba a dejarse ganar tan fácilmente no iba a rendirse, tenia una idea muy clara de lo que debía ser aquel lienzo, el lo vio crecer, le doto de colores y forma y no permitiría que asqueara su trabajo, así que volvió al trabajo. Pinto y pinto, pero no obtuvo resultado el propio cuadro realizaba sus trazos a voluntad, ya no importaba cuanto tiempo le dedicara el pintor, aquel cuadro volaba libre cada noche y mostraba sus nuevas figuras y sueños cada mañana. Al tiempo el pintor ya no pudo hacer nada, sus trazos, sus ideas, su pensamiento, tan solo podían apreciarse en el trasfondo de aquel cuadro, ahora solo podían verse figuras coloreadas, expresiones desafiantes, líneas disjuntas, esquinas en tonos grises. Vencido, y sin nada que hacer el pintor se rindió ante aquel cuadro, decidió no intentar cambiar su contenido, nunca más y con cierto toque de rebeldía abandono la habitación. Conforme fueron pasando los días, el desanimo del joven pintor fue huyendo y dejando paso a la curiosidad, un día no pudo mas y entro en la habitación, para su asombro vio al cuadro pintado, como si por trazos de un niño se tratase, en su forma original, como si por arrepentimiento aquel cuadro hubiese querido reconfortar al pintor. El cuadro volvió a tomar formas con el tiempo, y el pintor las aceptaba y las veía curiosas. Y cuando la gente le preguntaba por su obra, el decía mi trabajo esta echo, ahora solo me toca estar ahí para deleitarme con sus cambios.

2 Comments:

Blogger Discobanco said...

Me ha gustado mucho.
Quizá le cambiaría un poco el final, pero bueno, supongo que depende de la interpretación.

10:24 AM  
Blogger Notso said...

Hay gente a la que le gusta leer, hay gente a la que no le gusta leer. Como yo nunca e tenido las cosas demasiado claras no se en que grupo encuadrarme así que como muchas veces buscando el equilibrio acabo perdido en ese sitio al que no pertenece nadie, donde me siento y estoy solo y solo el eco responde a mis preguntas y me atormenta con mi propia voz. Busco respuestas y para encontrarlas leo, al final suelo terminar caminando en circulo y no llego a ningún lugar y entonces me vuelvo a sentar y vuelvo a esperar cual naufrago en una isla. Y quemo libros y relatos y personajes y lugares para tratar por un gigante de humo ser encontrado, ser rescatado por algún ser piadoso. O sueño que una ninfa hermosa por la inoperancia de mis sentidos me engaña con sus risas. Y encuentro un final.
Solo la locura me guía y solo la fortuna me salva, el hambre de cordura me corroe y me funde las entrañas que se mezclan con mi sangre desbocada desgarrando mi corazón. Es cuando encuentro en la envidia el alimento de mi existencia y el motivo de mi agonía, pues se que jamás seré capaz de escribir algo como lo que acabo de leer.
Un halago que no alcanza mis labios es lo único de bondad que queda esta noche de febrero en mi alma. Entonces la pierdo y tengo que imaginarla.

6:11 PM  

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